“Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una, las dos y las tres, , ,
y nos dijimos adiós, , ,
ojalá nos volvamos a ver, , ,”
De Joaquín Sabina.
Todo comienza con una llamada inesperada, una voz conocida y agradable te hace la invitación a la inauguración de un nuevo espacio para las tertulias existencialistas y filosóficas – literarias, claro no puede faltar a la cita el 7º arte; o para platicar simplemente; para pasar un rato tranquilo solo o en la compañía de alguien especial; para tomar un café y leer un rato.
A una nueva cafetería eres invitado en el centro histórico de tu ciudad, en una de las calles principales de la ciudad, parece apetitosa la propuesta. Música a tu gusto, comida exquisita, bébidas que hacen de nuestro paladar recordar la grandeza que tenemos los seres humanos de saborear el sin fin de sabores y de saborear la vida.
Llegas de noche, es perfecta, me recuerdan a las noches que viví en el D.F. pues en esa selva de concreto llueve todos los días y más de noche. La noche es mágica cuando cae agua del cielo. Es refrescante las noches últimamente, eso nos dá un respiro para descansar un rato del calor, y eso que no estamos en los calores de Monclova, que esos sí que son calores.
Te reciben, una vez más, nace el encuentro, las sonrisas, las bienvenidas, la timidez típica al llegar al lugar conocido o desconocido y al mismo tiempo vuelto a recordar, nuevos rostros y también ya conocidos de encuentros y desencuentros, la noche es un reto, es una provocación a probar tu capacidad de tolerancia y de comunicación, de beber el sortilegio que provoca la vida nocturna.
Una nueva cafetería en la ciudad, por la calle principal del centro histórico, ¿qué hay de nuevo con eso?, pensarás.
Es el espacio, bien por que haya más lugares donde podamos interactuar, intercambiar ideas y complementarnos con nuestra manera de ver la vida, que cada uno de nosotros somos diferentes, y ésto es grandioso, más maravilloso de lo que uno pueda imaginar. Todo esto acompañado de un buen libro y buen café.
Esto nos lleva a la convivencia humana, ésto es asombroso, no hay mejor alimento de significación existencial, que buscar el rostro del otro. Es gracias a las relaciones humanas que vas encontrando a lo largo de tu vida, lo que verdaderamente le da un sentido de vida a tu historia. No dudo, que lo mejor que te puede pasar antes de morirte y dejar este mundo; es haber tenido la dicha de encontrarte con gente nueva y maravillosa, por lo tanto tener la bienaventuranza de conocer otro punto de vista diferente al tuyo, esto es lo que nos hace crecer como personas.
Este espacio mágico donde las horas pasan sin recordarnos que el tiempo sólo existe para morirnos, se vive y se comparte. Claro, el lugar nos lleva a las personas, en especial a la persona que lo provoca y lo abre.
Estas personas siempre me han impactado, por su deseo de vivir plenamente, y es su vivencia de estar siempre emprendiendo, de trabajar honestamente, de estar ideando, de estar creando, y por lo tanto, siempre de dar lo mejor de sí para los demás.
Esto me remite a toda la gente buena que he conocido y que me falta conocer, nunca he dudado que somos más las mujeres y los hombres buenos, que siempre estamos trabajando honestamente, que seguimos creyendo en un mejor país, por que nosotros formamos éste país.
No sé cuándo empezo a ser secuestrado por políticos que no trabajan por la justicia y la paz; por líderes religiosos miopes y fanáticos; y por narcotraficantes.
Hemos creado un gran monstruo que es el da la corrupción, pero anoche mí esperanza se ha rejuvenecido, esto me invita a no perder la fe en cada una de nosotras(os).
No olvidemos aquella canción de Luciano Pereyra:
“Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.
Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.”
Así como Ángel, tengo la gran riqueza de conocer mucha gente buena; Don Juanito el de los elotes asados; Doña Tere que siempre está al pendiente y me regala mis playeras con frases; Raúl è Imelda; Doña Ticha y Don Pedro que me recibieron cuando estuve lejos de mí familia; la Tía Carmela y demás familia que siempre me están dando de su amor y comida para seguir siempre adelante; el obrero como mí padre.
No voy a nombrar a todas las personas que he conocido, gracias a esta aventura que es la vida son muchos, pero lo que sí puedo hacer es reconocerlos y jamás acabaré de darlos las GRACiAS por todo lo que me han dado de cada Una de ustedes – Uno de ustedes, para ser mejor persona.
Cuando la muerte venga por Mí; me voy feliz, pues me ha regalado muchos encuentros con personas innolvidables, claro también doy gracias por los desencuentros, que estos últimos te enseñan a valorar y a mejorar en la calidad de ser humano que todas y todos estamos llamados a ser: ¡GRACiAS!.
¡Aaa! y esa noche no podía faltar el plus, ò el Fuuua como dice Ángel, me robaron mí motocicleta: Já, jaa, jaaa! ! ! Pero, para cuando estoy escribiendo éstas líneas, yá le hemos recuperado, gracias. Nada más me robaron de la meleta la botellita de agua bendita y los santos óleos para los enfermos ¿Qué extraño que se hayan llevado eso nada más, no creen?. Tal vez, era católico para acabarla de joder el ladrón o los ladrones.
De Bertolt Brecht (1898 – 1956):
“Hay Hombres que luchan un día y son buenos.
Hay Otros que luchan un año y son mejores.
Hay Quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero, hay los que luchan toda la vida:
Esos son los Imprescindibles”.
Para cuando visites Saltillo, Coahuila no dejes de ir a <<La Terraza de Ángel>> Centro Histórico por la calle de Victoria pasando Obregón.
Te invito un café ¿gustas?.
Facebook Adolfo Huerta Alemán.
Se aceptan comentarios; críticas y demás ¡rayadas de madres!.

