CUANDO LA LOCURA DECIDE EL DESTINO DEL MUNDO

 

Escrito por @doctora

El Dr. Redlich un psiquiatra judío y socialista graduado de la Universidad de Viena, y quien perdió 6 familiares en campos de concentración se sintió motivado para investigar cómo un hombre de orígenes humildes, sin educación, como Adolfo Hitler pudo convertirse en un asesino de masas y en la figura más influyente del siglo XX.

El ímpetu final que lo llevó a escribir Hitler: Diagnosis of a Destructive Prophet, (New York, Oxford University Press, 1999), fue el surgimiento de aquellos que negaban el holocausto, así como el movimiento que intentaba excusar las acciones de Hitler al atribuirlas a una enfermedad mental, la famosa “defensa por locura”. Como dice el Dr. Redlich “una de las preguntas que se ha mantenido más tiempo sin respuesta es si la enfermedad física o los trastornos mentales pueden contribuir a la comprensión de su conducta (de la conducta de Hitler). Es el tema de este libro, el único tema al que yo, que no tengo la profesión de historiador, puedo hacer una contribución”.

Haciendo una separación entre “enfermedades físicas” y “trastornos mentales”, El Dr. Redlich revela su enfoque psicoanalítico al afirmar que las enfermedades mentales no son físicas, sino el resultado de procesos intrapsíquicos ocasionados en gran medida por las experiencias de la infancia temprana y el abuso parental.

Otros especialistas han sugerido que Hitler presentaba el “síndrome del hijo mayor encapsulado”, el “complejo de mesías”, “personalidad borderline”, o la explicación psiquiátrica mejor documentada y más razonable de los Dres. Hershman y Lieb, quienes sugieren que Hitler fue “un paranoide, maniaco depresivo y megalomaniaco, cuyo trastorno lo hizo capaz de cometer los más monstruosos crímenes”.

Es conveniente señalar que Sigmund Freud se rehusó a establecer un diagnóstico de la patología de Hitler, arguyendo que nunca lo examinó.

La obra del Dr. Redlich cuenta con una amplia bibliografía y una profunda investigación, pero fracasa al no conectar las palabras y actos de Hitler con sus antecedentes médicos.

Hitler perdió varios meses de escuela debido a una enfermedad pulmonar seria. El hermano de Hitler,  Edmund, falleció por encefalitis secundaria a sarampión cuando Hitler tenía 11 años. Se sabe que este tipo de padecimiento produce sutiles cambios en el “control moral”, y puede conducir a la enfermedad de Parkinson en la mediana edad. Se sabe que Hitler la padecía.

Pero ¿es esto una excusa para el antisemitismo de Hitler y sus aberrantes crímenes? Desde mi punto de vista no, puede ser únicamente una explicación de sus violentos cambios de humor, paranoia y falta de brújula moral, pero no lo exculpan. Su bien documentado abuso de anfetaminas pudo haber incrementado su paranoia y dañado su juicio, sobre todo en presencia de un daño cerebral orgánico.

El Dr. Redlich consideró a Hitler como un “profeta destructivo”, y Hitler se consideró a sí mismo como “un mesías”.

La historia de Hitler debe dejarnos como lección que se requiere legislar para que todo gobernante se someta a una detallada historia médica, a exámenes médicos completos, a pruebas psicológicas y psicométricas,  a un inventario cuidadoso de su estado de salud tanto física como mental, a pruebas de laboratorio y gabinete, e incluso aimagenología cerebral.

Como dato curioso, el prestigiado Dr. Redlich concluye que Hitler era un hombre malvado.

La moraleja que dejó Hitler al mundo debemos tenerla presente cuando en el futuro se haga la recapitulación histórica de quién era Felipe Calderón y qué tan responsable fue de esta devastación que sufrimos ahora los mexicanos, y que quedará marcada en las páginas más negras de nuestra historia.

Referencias:

Hitler: Diagnosis of a Destructive Prophet, by Fritz Redlich,M.D. New York, Oxford University Press, 1999.

Book Forum Am J Psychiatry 159:6, June 2002

Ciudad de México



Ética y uso de psicofármacos

Autor:  @doctora 

El Dr. Joseph Biederman del Hospital General de Massachusetts es uno de los más influyentes paidopsiquiatrasde la Unión Americana.

Ha propagado su convicción de que el Trastorno Bipolar puede iniciar “desde el momento en que el niño abre sus ojos” al nacer, cuando era un padecimiento que se consideraba de inicio en la edad adulta.

Muchos psiquiatras ahora lo diagnostican en niños incluso menores de 4 años, basados en las investigaciones de Biederman, y tratándolos con potentes fármacos antipsicóticos.

“Necesitamos tratar a estos niños. Están en un estado desesperado” expresó Biederman en una entrevista, presentando un video de una llorosa madre describiendo la manera en que su hija en edad preescolar la atacaba antes de que la criatura comenzara el tratamiento para Trastorno Bipolar.

El jefe de psicofarmacología del Hospital General de Massachusetts comparó el trabajo de Biederman con los grandes avances científicos del pasado, como la invención de las primeras vacunas.

Sin embargo, la muerte de una niña de 4 años de edad por una sobredosis de fármacos que se le recetaron para tratar Trastorno Bipolar y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, ha disparado una creciente e intensa reacción contra Biederman y sus seguidores.

Mucha gente se preguntó por qué una niña tan pequeña estaba siendo tratada con ese tipo de fármacos, incluyendo uno que no estaba autorizado para su uso en niños. La psiquiatra que la atendía basó su defensa en los estudios de Biederman.

El problema con el Dr. Biederman es más profundo, y pronto trascendió entre la comunidad médica norteamericana, aunque no entre la mexicana: los extensos vínculos financieros entre la industria farmacéutica y sus investigaciones. Biederman ha recibido donaciones de 15 compañías farmacéuticas, incluyendo a Eli Lilly y Janssen, quienes fabrican los antipsicóticos Zyprexa y Risperidal, respectivamente, que les proporcionan ganancias multimillonarias y que curiosamente son los que Biederman recomienda.

Los diagnósticos de Trastorno Bipolar, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno de Conducta Disruptiva, Trastorno de Conducta en el Síndrome de Down, etcétera, se están convirtiendo en una moda entre los paidopsiquiatras, dejando a miles de niños con medicaciones peligrosas basadas en síntomas tan difusos como la irritabilidad y la agresividad, que podrían tener otras causas. Distinguir estos trastornos de los malos humores y caprichos comunes de los niños pequeños es difícil.

El padre de la niña que falleció, por ejemplo, acababa de regresar a su hogar después de una acusación de abuso infantil.

A partir de la muerte de la niña se ha  hecho una revisión de 8,343 niños que se encontraban con regímenes de tratamiento con los nuevos fármacos antipsicóticos para diagnósticos como los mencionados, para asegurarse que el tratamiento es adecuado.

Estos fármacos tienen efectos adversos documentados tales como diabetes, aumento considerable de peso, cardiopatías y trastornos en el desarrollo.

El modelo de práctica médica que tenemos en México es el norteamericano, desde mi punto de vista uno de los más perversos del mundo, y la psiquiatría no es una excepción.

Este modelo está fuertemente influenciado por la industria farmacéutica a la que no conviene que el paciente se cure sino que mejore, en una especie de “administración de síntomas” no sólo en las enfermedades psiquiátricas. Si se acabaran las enfermedades se quedarían sin negocio, es así de simple, y sé bien de lo que hablo porque trabajé para ellos en el área de marketing por mucho tiempo, hasta que decidí retirarme por motivos éticos cuando las reglas se modificaron.

La Industria Farmacéutica gana 5 a 6 veces más dinero que cualquier otra empresa de EU y quizás eso ha ocasionado que haya perdido su ética y cordura.En lo que más gasta la industria farmacéutica actual no es en la fabricación de los fármacos, ni tampoco en investigación y desarrollo sino en marketing.

La elaboración de los diagnósticos psiquiátricos cada vez con más frecuencia pasa por alto los problemas que las personas pueden tener en su vida cotidiana, así como la utilización de otros recursos como la psicoterapia y cambios en los hábitos cotidianos para enfrentarlos.

Cuando hablamos de psicofármacos, sobre todo, por lo general los pacientes permanecerán siendo usuarios de los fármacos ya sea ansiolíticos, antidepresivos o antipsicóticos por prácticamente de por vida, pudiendo presentarse síntomas de abstinencia muy serios si se suspenden.

Se han realizado investigaciones que demuestran que el ejercicio es más efectivo que el placebo y el antidepresivo con los que se comparaba en el tratamiento de la depresión.

No estoy en contra de la utilización de psicofármacos; cuando su administración está bien indicada como es en casos graves de depresión o de psicosis, pueden otorgar una mejor calidad de vida y mejorar el  pronóstico y función del paciente.

Pero abogo para que su utilización esté basada en investigaciones responsables que proporcionen información justa y equilibrada, sin investigadores pagados a modo por las grandes compañías farmacéuticas para que sus resultados cuadren con sus intereses, utilizando poblaciones de pacientes seleccionados para que así sea.

Los médicos debemos recuperar nuestra misión humanitaria y científica y nuestra responsabilidad, y enterarnos antes de prescribir que las indicaciones para un medicamento no están generadas por conocimiento médico, sino mercadológico.

Estamos obligados y tenemos el poder de exigir a la Industria Farmacéutica que regrese a prácticas responsables y éticas, pero también de voltear a vernos a nosotros mismos y cuestionar qué tipo de práctica médica estamos ejerciendo, sobre todo en la psiquiatría, en donde no hay nada que documente (como análisis de orina, sangre, escaneos, etc.) que el paciente padece una enfermedad, y concientizarnos de que existen en muchos casos opciones de tratamiento más efectivas y menos riesgosas que los fármacos, como la psicoterapia.

Escrito por:  @doctora  (Ciudad de México)

Lo Siniestro Nuestro de cada Día

Escrito por: @doctora

"Espera" de Cécy Castro

Decapitados cuyas cabezas se tiran lejos de sus cuerpos, ajusticiados abandonados en zonas donde las familias suelen convivir los fines de semana, granadas estalladas en medio de niños, mujeres, hombres y ancianos reunidos en una plaza cívica, retenes en los que los militares detienen a balazos a los ciudadanos, secuestros que coronan con crímenes aberrantes. El Terror llega ahora a ensañarse con una sociedad, la mexicana, previa y gravemente dañada y cada día más acosada por la pobreza, la carestía imparable, el desempleo, la falta de oportunidades, el crimen organizado, la corrupción, la falta de justicia y legalidad para los que no podemos pagarla y las acciones delictivas, insensibles y sin castigo de la casta en el poder.

Freud en su obra “Lo Siniestro” (1919) aborda el tema de la angustia, “…lo siniestro se da cuando se desvanece el límite entre la fantasía y la realidad; cuando lo que habíamos tenido por fantástico aparece ante nosotros como real…”, lo siniestro pertenece al orden de lo terrorífico, de lo que provoca angustia y horror. Sería aquello espantoso que afecta a las cosas conocidas y familiares.

Sin duda lo familiar o conocido, aquellas personas, lugares o situaciones con las que nos sentimos reconfortados, son el punto de referencia de nuestros sentimientos de protección, seguridad y valía. En ellos nos sentimos libres de amenazas, resguardados, amparados y valiosos. Por ello, ahora en México en que lo familiar se ha convertido también en habitáculo del miedo, quedamos absolutamente carentes de protección, sin puntos de referencia y con la sensación de que no valemos nada.

¿Dónde podremos resguardarnos ahora? ¿Hacia dónde huiremos del peligro si ese peligro emerge de lo que nos es más próximo, nuestra tierra, nuestro hogar? ¿Qué podrá ahora procurarnos el sentimiento de estar a salvo? La experiencia de lo siniestro, según Freud, responde a la súbita transformación del propio calor del hogar en algo capaz de helarnos la sangre en las venas.

Cuando no nos podemos aferrar a cuantas cosas fueron un referente, entonces nace el verdadero miedo y el terror es el sentimiento que aparece, justamente, cuando no hubo apronte angustiado y el peligro sobresalta. Estas experiencias son causadas por la intervención humana y como consecuencia tienden a trastocar el sistema de valores, creencias y actitudes de toda la sociedad ya que se asocian con la crueldad humana en su máxima expresión, enviando el mensaje “la próxima vez puedes ser tú”, caracterizándose así la dimensión de angustia, irracionalidad y perversidad que conmociona nuestra realidad y nos hace sentir tratados como objetos, como cosas.

Frente a semejantes actos masivos terroristas, criminales, violentes, súbitos e inesperados, las víctimas reaccionamos inicialmente con un estado de “shock” que se acompaña de una sensación de irrealidad e incredulidad. Esto se denomina negación y responde a un poderoso estímulo instintual. Posteriormente cuando la negación es superada por la realidad, aparecen sentimientos de espanto, miedo, temor o terror, emociones que se caracterizan por un campo de reacción psicológica muy limitado.

Después de un tiempo, que varía de persona en persona, aparece la tercera fase: la Depresión Traumática. Si nos va bien y podemos lidiar con todo lo anterior, se presentará la Fase de Resolución, en la que se integra la experiencia traumática, caracterizándose por una actitud vigilante, la revisión de nuestros valores, así como cambios afectivos que repercuten en la vida emocional y psíquica y entre ellos se encuentra la desilusión.

Dos factores provocan la desilusión: el quiebre de la eticidad vigente y la manifestación de la brutalidad. Por un lado es posible apreciar que lo normal es que el Estado prohíbe al individuo recurrir a la injusticia; la educación brega por el respeto de los derechos del individuo. En tiempos como los que vivimos, se transgreden todas estas normas, se abandonan las restricciones éticas y el estado beligerante se entrega a la injusticia. Por otro lado, emerge la brutalidad en la conducta de los individuos, la sociedad se degrada y afloran las actitudes anímicas más arcaicas y primitivas. La repentina libertad de ser agredido puede conllevar con facilidad a la libertad de agredir, anulando las normas morales intelectuales mantenidas hasta el momento.

Otra de las consecuencias es la perturbación en la actitud hacia la muerte. El ser humano no puede concebir la muerte propia, el inconsciente está convencido de su inmortalidad. Es evidente que los actos que estamos viviendo los mexicanos arrasan dicha creencia, las personas mueren y no sólo uno por uno, sino multitudes de ellos, sin importar su género o edad o si son buenos o malos. Esta situación retorcida exige la disposición a morir y puede derivar en hacerlo también para matar.

Los imperativos “No matarás”,Ama a tu prójimo como a ti mismo” son cancelados y transformados en su contrario. Lo prohibido antes es permitido hoy, nuevas normas empiezan a regir el accionar de la sociedad dentro de un marco de legalidad institucional.

No sólo cambia la actitud hacia la muerte, también se trastorna la actitud hacia la vida. La situación que vivimos es tan excepcional que deben esperarse trastornos psicológicos en quienes somos expuestos a estas nuevas condiciones de vida y que producen entonces lo traumático. Caemos en este estado de terror porque no estamos preparados para estas experiencias, estos ataques nos toman por sorpresa. El trauma no se deja olvidar por quienes lo padecemos, el shock traumático golpea y despierta la constitución previa de cada sujeto, reactiva sus propias defensas provocando efectos en el psiquismo. Síntomas motores, corporales, sufrimiento subjetivo, sensaciones melancólicas, depresivas, estado de duelo, ataques similares a crisis histéricas, debilitamiento y perturbación de las funciones psíquicas son algunas de sus manifestaciones sintomáticas.

Socialmente se alteran los lineamientos que mantienen las relaciones de la comunidad, se fomenta el divisionismo y se pierde la confianza en los demás.

En momentos así, como si fuera poco y de acuerdo a la experiencia de lo que ha sucedido en otras regiones del mundo, se corre el riesgo de que la violencia institucional pueda incrementarse pues los grupos en el poder pierden su capacidad política para controlar a la sociedad y otros sectores pueden también avivar aún más el fuego fomentando la formación de escuadrones de la muerte, grupos paramilitares, actividades represivas.

Quisiera cerrar este post con un mensaje de aliento, de esperanza y es lo que me está siendo más difícil, pero encuentro que más allá del terror, la consecuencia más grave de estas acciones es su efecto inhibitorio en el conjunto de la sociedad mediante la incrustación de la desesperanza, la apatía, el egoísmo y el resentimiento,

Las especies con mayor probabilidad de existencia son las que trabajan por el bien de la comunidad, es ahí donde radica su fortaleza. Los individuos en una comunidad cada vez más organizada se encuentran más protegidos y por lo tanto, su opción de subsistir y de reproducirse es mayor que la de las otras especies próximas, en la escala natural.

Las personas más afortunadas poseen un patrimonio mucho más valioso que su recurso material y es precisamente la manera en que logran hacer uso de sus recursos internos. El mecanismo psíquico posee los mismos elementos básicos en todos los seres humanos, pero su efectividad posee una gran diversidad (casi infinita) de posibles variaciones, que dependen del uso que les demos. No podemos elegir que lo que sucede en nuestro país pare, pero podemos elegir no sentirnos víctimas ante ello y levantarnos sobre nuestros pies y evitar que nos colapse y colapse a los nuestros y a nuestro país.

Evitémoslo acudiendo a lo mejor que hay dentro de nosotros, aunque ello conlleve exigencias, renunciemos a privilegios propios en pro del bien común, evitemos el divisionismo y el individualismo, veámoslo si quieren egoístamente: el bienestar de los demás es también el propio.

Hagamos el bien, aunque sea difícil, empaticemos con el prójimo, no neguemos la realidad aunque sea horrorosa, hagamos un inventario minucioso de ella con la mente abierta, todos queremos lo mismo: bienestar, el cómo o con quién es lo que ha generado mucha división entre muchos mexicanos, la mayoría de los cuales somos buenos seres humanos.

Utilicemos el sentido común, la reflexión, no nos dejemos engañar con “spots”, “gags”, “slogans” o sobadísimos lugares comunes, ya que revisar minuciosamente cada tabique sobre el que se cimientan nuestras creencias, valores, actitudes, prejuicios y preceptos traerá enormes beneficios; es en estos temas en donde la utilización de nuestros recursos internos puede convertir el infierno en el que ahora vivimos en algo digno de llamarse vida, porque en nuestro país se ha vuelto fácil sobrevivir, vivir es lo que cada día se hace más difícil.

Autor: @doctora (Ciudad de México)