Letras del Norte

Blog de Análisis y Reflexión en torno a México y sus síntomas en el contexto de la posmodernidad

Servir para merecer

 

Por: Juan Pablo Cruz Alvizo

Twitter: @jpcruzalvizo

 

imagen tomada de mensajedelamormisericordioso.blogspot.com

“QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”

Acabamos de celebrar en la liturgia católica, la asunción de la Virgen María y es una ocasión perfecta para recordar que la fe de las y los cristianos nos lleva a  entender esta asunción como una esperanza de lo que todas y todos esperamos al final de nuestras vidas, sin embargo, debemos recordar que esta distinción de la que fue objeto la Virgen María no fue sólo por el hecho de ser la madre del Hijo de Dios, sino; y sobre todo, por las obras que ella misma realizó.

En efecto escuchamos que San Lucas relata cómo María sube a la montaña en una ciudad de Judá para ponerse al servicio de su prima Isabel, que a pesar de su avanzada edad se encuentra embarazada.

Esa servicialidad que en nuestros tiempos se encuentra muy olvidada, pues en una sociedad de mercado libre, donde lo importante es ganar el máximo de dinero con el mínimo de inversión; es la actitud que debemos tener en cuenta las y los cristianos actuales para realmente merecer el mismo destino que  la Virgen María. No podemos buscar el cielo sin ganárnoslo en la tierra, de buenos deseos está lleno el infierno.

Con la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, podemos caer en un sentimentalismo o en un tono muy rosa de la fe, pero no olvidemos que para merecer esta asunción tenemos que pasar primero por el <<Juicio del Amor>> que nos menciona en una hermosa parábola el Señor Jesús en el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo, cuando el Rey pregunte a cada uno por sus obras en favor de las y los más desprotegidos en las necesidades básicas de todo ser humano: Comida, bebida, casa, vestido, salud y libertad.

En este sentido todas y todos tenemos que rendir cuentas antes el Divino Juez de qué tanto nos convertimos para las y los demás en fuente de Vida y plenitud, y no lanzar campanas al vuelo creyendo que con el sólo hecho de creer, me he de salvar; eso sería un conformismo cristiano, lo cual es una clara contradicción con el Evangelio que Jesús proclamó.

Celebrar, pues, la Asunción de María es también celebrar su vida de servicio. Hoy es una buena ocasión para preguntarme ¿Qué tan dispuesto estoy a depojarme de mis comodidades para ponerme al servicio de las y los demás?

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Esta entrada fue publicada en 16 agosto, 2012 por en Juan P. Cruz Alvizo y etiquetada con , , , , .
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