Letras del Norte

Blog de Análisis y Reflexión en torno a México y sus síntomas en el contexto de la posmodernidad

El Cristo de la capilla

Escrito por: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

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imagen tomada de Periódico Zócalo

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Estos días se revisten de especial sabor en Saltillo por los festejos tradicionales del “6 de agosto”, del venerado Santo Cristo de la Capilla.

La historia real de cómo llega el Santo Cristo a la Villa de Saltillo señala que fue comprada por Santos Rojo –uno de los fundadores- y colocada en la llamada “Capilla de Ánimas”, y que rápidamente los habitantes de la Villa generaron una enorme veneración por la imagen.

La leyenda de la llegada milagrosa de la imagen a la Villa de Saltillo tiene sus paralelismos con muchas otras santas imágenes a lo largo y ancho del mundo: Las bestias nobles trasladan la imagen a un lugar que originalmente no era su destino, y los pobladores del lugar reconocen en la terquedad de los animales –siempre viajando solos, sin arrieros- la voluntad de Dios de bendecir al lugar al que llega para quedarse la piadosa imagen en cuestión. Ya desde la antigüedad judía se narraban historias semejantes, como la de la burra de Balam (cfr. Núm. 22, 23 ss).

La leyenda no solo refleja candidez y fe, sino que simbólicamente enseña algo que, a la distancia, más de 400 años ya, parece que se ha perdido en medio de la fiesta, de la verbena y del asueto que supone este día en la ciudad: el sentido de fe que ilumina toda la vida creyente.

La difícil situación actual ha de cuestionarnos hondamente acerca de cómo hacemos vida nuestra fe. No se trata de esperar milagros venidos del cielo que solucionen nuestros problemas, sino que, iluminados por el Evangelio, nosotros mismos pongamos en marcha las soluciones y las mejoras a nuestra vida en sociedad.

J. A. Pagola señala que en el evangelio de Juan (6, 24-35) hay un diálogo de gran interés que Jesús mantiene con una muchedumbre a orillas del lago Galilea.

El día anterior han compartido con Jesús una comida sorprendente y gratuita. Han comido pan hasta saciarse. ¿Cómo lo van a dejar marchar? Lo que buscan es que Jesús repita su gesto y los vuelva a alimentar gratis. No piensan en nada más. Jesús los desconcierta con un planteamiento inesperado: “Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el que perdura hasta la vida eterna”. Pero ¿cómo no preocuparnos por el pan de cada día? El pan es indispensable para vivir. Lo necesitamos y debemos trabajar para que nunca le falte a nadie.

Jesús lo sabe. El pan es lo primero. Sin comer no podemos subsistir. Por eso se preocupa tanto de los hambrientos y mendigos que no reciben de los ricos ni las migajas que caen de su mesa. Por eso maldice a los terratenientes insensatos que almacenan el grano sin pensar en los pobres. Por eso enseña a sus seguidores a pedir cada día al Padre pan para todos sus hijos.

Pero Jesús quiere despertar en ellos un hambre diferente. Les habla de un pan que no sacia solo el hambre de un día, sino el hambre y la sed de vida que hay en el ser humano. No lo hemos de olvidar. En nosotros hay un hambre de justicia para todos, un hambre de libertad, de paz, de verdad. Jesús se presenta como ese Pan que nos viene del Padre, no para hartarnos de comida sino “para dar vida al mundo”.

Jesús se presenta como ese Pan de vida eterna. Cada uno ha de decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Pero, creer en Cristo es alimentar en nosotros una fuerza indestructible, empezar a vivir algo que no terminará con nuestra muerte. Desde nuestra fe vacilante, quizás solo nos preocupa la comida de cada día. Y, a veces, solo la nuestra.

Por eso Pablo (cfr. Ef. 4, 17 ss) invita a los creyentes que se dejen renovar por el Espíritu Santo y pasen de un modo de obrar no digno del ser humano, a un modo de obrar digno de quien tiene fe en Cristo. Pide que abandonemos nuestro estilo anterior de vida pecaminosa y marchemos en adelante por un nuevo camino de vida cristiana. Se nos invita a no dejarnos guiar por esta “vaciedad de criterios”. Elegir la novedad, lo nuevo, es elegir a Cristo. Esto significa romper con el viejo ser humano pecaminoso, con el pecado del mundo, para estar dispuestos a una continua renovación en el Espíritu, a vivir en la justicia y santidad y ser justos y rectos.

Celebrar al “Señor de la Capilla” debe hacernos mejores creyentes, creyentes que construyen desde la justicia social y la solidaridad, ese milagro tan esperado por todos de vivir en un mundo mejor, en una ciudad digna y feliz para todos.

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

Comentarios a:

gabrioignaz@yahoo.com

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Un comentario el “El Cristo de la capilla

  1. manejo de redes sociales
    25 abril, 2013

    Hi there to every body, it’s my first visit of this weblog; this website carries awesome and genuinely fine material for visitors.

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Esta entrada fue publicada en 13 agosto, 2012 por en Gabriel Verduzco A. y etiquetada con , , , .
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